Advierten que tomar mate, usar celular, fumar o manejar de “chancletas” son infracciones

En un contexto marcado por la repetición de siniestros viales y la reciente conmoción por la muerte de un niño en La Merced, especialistas advierten que muchas de las conductas cotidianas al volante, como tomar mate, fumar o usar el celular, no solo son peligrosas, sino también sancionables y están entre las principales causas de accidentes.

La especialista en seguridad vial, Laura Salado, en Sin Vueltas, de InformateSalta, sostuvo que más del 99% de los siniestros son prevenibles y responden a errores humanos, principalmente vinculados a distracciones, exceso de velocidad o consumo de alcohol y otras sustancias. 

En ese marco, hizo hincapié en prácticas naturalizadas que reducen la capacidad de reacción del conductor. “Hay situaciones que parecen inofensivas, pero son distracciones efectivas. El conductor tiene que estar con el 100% de la atención puesta en manejar, con ambas manos en el volante. No puede hacer otra acción”, explicó.

En ese sentido, fue contundente: tomar mate, fumar, manipular el celular o incluso conducir con chancletas son conductas sancionadas por la normativa vigente. “Si la gente no lo sabe, tiene que saberlo. Son infracciones porque afectan directamente los reflejos y la capacidad de respuesta ante cualquier imprevisto”, remarcó.

“No pueden estar ni fumando ni tomando mate ni conduciendo con chancletas”
La especialista señaló que estas distracciones suelen combinarse con otros factores de riesgo, como la velocidad. En corredores como la circunvalación oeste, donde creció notablemente el flujo vehicular, los siniestros se multiplican por la suma de exceso de confianza, apuro, estrés y falta de atención.

“El problema es que dejamos de prestar atención específica a la conducción: miramos el celular, cebamos un mate, reaccionamos a lo que pasa dentro del auto. Todo eso implica segundos clave que pueden terminar en una tragedia”, advirtió.

Controles, tolerancia cero y cambio cultural

En paralelo, planteó que los controles son necesarios pero insuficientes si no están acompañados por un cambio cultural. “Somos hijos del rigor, necesitamos controles, pero no alcanza. Hace falta educación vial permanente y concientización sostenida en el tiempo”, indicó.

Sobre las fotomultas, consideró que son una herramienta eficaz para reducir la velocidad en puntos críticos. “Son medidas de concientización por impacto. Tal vez no gustan, pero obligan a bajar la velocidad en lugares donde ya hubo siniestros graves”, explicó.

Finalmente, insistió en que la clave está en sostener la educación vial como política pública y responsabilidad social. “No podemos esperar a que ocurra una tragedia para hablar de esto. La prevención tiene que ser parte de la vida cotidiana”, concluyó.