Condenaron a prisión perpetua al femicida de María Soledad Ibáñez
Matías Guiñazú fue condenado a prisión perpetua por el brutal crimen de María Soledad Ibáñez. La Justicia consideró que actuó con violencia de género y de manera premeditada.
La Justicia condenó a prisión perpetua a Matías Alejandro Guiñazú, el hombre de 46 años que asesinó a puñaladas a su pareja, María Soledad Ibáñez, en un violento hecho ocurrido el 31 de marzo de 2024 en la localidad de Merlo, Buenos Aires.
El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Morón, que dio por acreditado que el crimen se produjo en un contexto de violencia de género y que fue cometido con alevosía.
Uno de los testimonios clave fue el de un vecino que escuchó los gritos de la víctima y se acercó a la vivienda. "Ella gritaba de dolor y él tenía una cuchilla en la mano... ¿querés pasar así ves cómo la mato?", relató sobre la escena que presenció.
Según la reconstrucción del hecho, el ataque comenzó en la cocina y continuó en el dormitorio, donde la mujer intentó pedir ayuda. Los peritos señalaron que el lugar presentaba manchas de sangre en distintos sectores, lo que evidenció la brutalidad del ataque.
Incluso, al llegar la Policía, el agresor continuaba con una actitud violenta. En un video registrado por los efectivos, se lo escucha gritar: "¿Tirame, qué esperás? Matame de una vez", mientras intentaba quitarse la vida con el mismo cuchillo.
Durante el juicio, la defensa intentó argumentar que el acusado actuó bajo emoción violenta, pero los peritos descartaron esa hipótesis y lo definieron como un crimen premeditado. Los informes psicológicos lo describieron como una persona "celosa y controladora".
La relación entre ambos había comenzado en enero de 2023 y, según testimonios de allegadas, la víctima ya mostraba señales de violencia. "Había cambiado bastante", contaron, y aseguraron que estaba aislada y con signos de maltrato físico.
El tribunal condenó a Guiñazú por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, una figura que contempla la pena máxima. La sentencia fue acompañada por la familia de la víctima, que presenció la lectura del fallo.
Actualmente, el condenado permanece detenido en una unidad penal, donde cumplirá la pena de prisión perpetua.